viernes, 21 de diciembre de 2007

QUERIDOS REYES MAGOS

Este año he decido escribiros, he dejado de creer en los políticos. Cada día olvidan sus prioridades como representantes del pueblo, para centrarse en aspectos anodinos. En fin, no escuchan la voluntad del pueblo y sólo oyen su propio ego.

En primer lugar, ha subido la inflación, resulta caro llenar la cesta de la compra. Y al ministro de Economía y Hacienda, no se le ha ocurrido otra cosa, que mandarnos a comer conejo. Bien es cierto, que la carne de conejo es muy nutritiva y no contiene aporte calórico, pero seguro que ellos ni la prueban. O sino fijasen en sus caras de satisfacción.

Por otro lado, me siento aburrida, por no decir jodida que los debates políticos se centren en cuestiones nimias y desdeñen los temas importantes. En algunos casos parecen colegiales más que diputados, más de uno pierde hasta la compostura por no decir, que muchos se duermen.

Lo que me quema es la doble moral, en Europa predicamos el respeto por los derechos humanos y todo lo que ello conlleva, pero cuando ponemos el pie fuera de nuestro hábito, se nos olvida el civismo. Con esto me quiero referir a las innumerables visitas que estamos recibiendo de dictadores, procedentes de Oriente. Si hay algo que destacaría este año es la hipocresía llevada a cabo en la Relaciones Internacionales.

Queridos Reyes sé que lo pido es mucho, casi como cambiar el mundo, quizás si cada uno tomásemos conciencia y pusiéramos nuestro granito de arena, todo iría mejor.

Posdata: Gracias por escucharme.