viernes, 25 de enero de 2008
La planchadora
La planchadora fue pintada en 1901, se trata de un cuadro denuncia, utiliza el cuerpo de la mujer, para comunicar la situación que vivía la mujer, pero ella aparece sola no se encuentra insertada en nínguna escena doméstica.
Dicha obra pictórica se enmarca dentro de una nueva forma de pintar en la que el trazo incisivo e hiriente determina sus perfiles, proyecta un efecto de angulosidad en el receptor. Nos ofrece la imagen de una mujer de fisonomía demacrada y rostro inexpresivo, que plancha sobre una tabla, acompañada de un cuecno con agua que utiliza para almidonar la ropa. La delgadez enfermiza y el color ceniza de la figura expresan claramente el cansancio de una mujer exhausta por el trabajo.
La forma de comunicar el sufrimiento de esta fémina lo realiza a través de un pérfil anguloso y forma picuda en su cuerpo, que se evidencian bajo un vestido ceñido, las cuales acentuan la rigidez geométrica de la composición consiguiendo con ello el objetivo de transmitir el silencio y la soledad.
Picasso ha sido catalogado por muchos biógrafos como misógino, como un genio del arte, como un ser histriónico, tacaño y dificil de entender por sus mujeres. No obstante, hay que desdeñar los aspectos humanos de su personalidad y admirarle como el maestro de la pintura del siglo XX.
miércoles, 9 de enero de 2008
DIFERENTES PERO IGUALES
Si todo eso es cierto, pero nadie informa que la mujer sigue cobrando menos que el hombre, desempeñando el mismo puesto de trabajo. Esa una realidad acuciante, pero ahí está lejos de cambiar, parece que vamos a peor, porque se han empeñado en llevar un política sexista y no igualitaria.
Otro caso bien distinto, es la nueva Ley de Violencia de Género que hizo Zapatero, era necesaria porque había que solucionar un problema social como es el maltrato, pero también es una ley incompleta, porque no tan solo recoge el maltrato desde el punto de vista femenino. En cierto modo, es una manera de discriminar a los hombres que sufren maltratos por parte de sus parejas.
Así pues, hay que constatar que el Siglo XX ha sido protagonizado por mujeres, se ha producido una liberación, han ocupado cargos de importancia tanto en la vida social, política como cultural.
Desde mi punto de vista, todavía es demasiado pronto para conseguir una integración plena de los dos géneros, porque un siglo es poco tiempo para denotar cambios, mientras que la cultura y la educación, principales pilares del ser humano para formarse, sigan permaneciendo tan marcados por un sesgo ideológico.
viernes, 4 de enero de 2008
AFRICA, ESCUELA DE SUPERVIVENCIA
Hoy, ha sido diferente, sin duda me ha impactado dos fotos de mujeres que aparecen en la portada del periódico EL PAIS, 3 de Diciembre del 2008.
En el lado izquierdo se encuentra Hillary Clinton desafiante y enérgica, demasiado expresiva. Es una de las candidatas a la presidencia de Estados Unidos, según las últimas noticias ha quedado tercera en las elecciones primarias. Aun así, se muestra satisfecha y con ganas de seguir luchando.
En el otro lado, observo con atención y casi con mirada escrutadora a Mercedes García y Pilar Baez, acaban de ser liberadas tras diez días de cautiverio en África. Sus rostros me recuerdan a los retratos de Sebastian Salgado, tienen la misma vestimenta que una mujer de Somalia , sus miradas denotan estoicidad ante las circunstancias, quizás porque se han hecho fuerte ante el dolor humano, en sus arrugas se dibuja el cansancio de la incertidumbre, pero también la experiencia. Sin duda, lo más admirable de ellas, es que no han mostrado una actitud débil, de angustía, fustración sino todo lo contrario, han declarado tienen ganas de volver a Africa.
Este testimonio es una lección para Occidente, para los países del primer mundo, para los adictos al psiquiatra, para todos aquellos que se deprimen por las nimiedades.
Dicho de otro modo, Africa debería eregirse como la escuela de supervivencia del ser humano, donde lo material pasa a un segundo plano, y los valores permanecen innatos a través de las generaciones.
viernes, 21 de diciembre de 2007
QUERIDOS REYES MAGOS
Este año he decido escribiros, he dejado de creer en los políticos. Cada día olvidan sus prioridades como representantes del pueblo, para centrarse en aspectos anodinos. En fin, no escuchan la voluntad del pueblo y sólo oyen su propio ego.
En primer lugar, ha subido la inflación, resulta caro llenar la cesta de la compra. Y al ministro de Economía y Hacienda, no se le ha ocurrido otra cosa, que mandarnos a comer conejo. Bien es cierto, que la carne de conejo es muy nutritiva y no contiene aporte calórico, pero seguro que ellos ni la prueban. O sino fijasen en sus caras de satisfacción.
Por otro lado, me siento aburrida, por no decir jodida que los debates políticos se centren en cuestiones nimias y desdeñen los temas importantes. En algunos casos parecen colegiales más que diputados, más de uno pierde hasta la compostura por no decir, que muchos se duermen.
Lo que me quema es la doble moral, en Europa predicamos el respeto por los derechos humanos y todo lo que ello conlleva, pero cuando ponemos el pie fuera de nuestro hábito, se nos olvida el civismo. Con esto me quiero referir a las innumerables visitas que estamos recibiendo de dictadores, procedentes de Oriente. Si hay algo que destacaría este año es la hipocresía llevada a cabo en la Relaciones Internacionales.
Queridos Reyes sé que lo pido es mucho, casi como cambiar el mundo, quizás si cada uno tomásemos conciencia y pusiéramos nuestro granito de arena, todo iría mejor.
Posdata: Gracias por escucharme.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Toda un vida la política, Rosa Díez
martes, 13 de noviembre de 2007
¿El tamaño importa?
Como he dicho anteriormente, la mujer que venden nuestros queridos diseñadores, no existe ni tampoco sus medidas. Además, toda la industria textil tendría que unificar las tallas, porque no es normal que tu tengas la 38 en Zara, la 40 en Mango, 42 en Breska.
Sería una buena idea que unificaran las tallas, así sabríamos a que atenernos y no saldríamos tan enfadadas. Al fin y al cabo, el tamaño si importan y si no que se lo digan a los hombres, ellos también se obsesionan por la medida de su mienbro.