Tengo que confesar que Picasso no es uno de mis pintores favoritos, no me transmite, no entiendo su modo de pintar, pero hay una obra que marco un antes y un después en mi relación con su arte.
La planchadora fue pintada en 1901, se trata de un cuadro denuncia, utiliza el cuerpo de la mujer, para comunicar la situación que vivía la mujer, pero ella aparece sola no se encuentra insertada en nínguna escena doméstica.
Dicha obra pictórica se enmarca dentro de una nueva forma de pintar en la que el trazo incisivo e hiriente determina sus perfiles, proyecta un efecto de angulosidad en el receptor. Nos ofrece la imagen de una mujer de fisonomía demacrada y rostro inexpresivo, que plancha sobre una tabla, acompañada de un cuecno con agua que utiliza para almidonar la ropa. La delgadez enfermiza y el color ceniza de la figura expresan claramente el cansancio de una mujer exhausta por el trabajo.
La forma de comunicar el sufrimiento de esta fémina lo realiza a través de un pérfil anguloso y forma picuda en su cuerpo, que se evidencian bajo un vestido ceñido, las cuales acentuan la rigidez geométrica de la composición consiguiendo con ello el objetivo de transmitir el silencio y la soledad.
Picasso ha sido catalogado por muchos biógrafos como misógino, como un genio del arte, como un ser histriónico, tacaño y dificil de entender por sus mujeres. No obstante, hay que desdeñar los aspectos humanos de su personalidad y admirarle como el maestro de la pintura del siglo XX.
viernes, 25 de enero de 2008
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