Queridas: dicen que van a acabar de una vez por todas con el problema de las tallas. Hace un tiempo la ministra de Sanidad dijo que iba a eliminar esas tallas pequeñas. La cuestión radica en que no existe una talla única. Cuando vamos de compras, no entramos en una tienda, sino que recorremos todas las que se nos ponen por delante. Además es casi, un ritual, miramos aquello que nos gusta, cogemos cuatro o cinco perchas, hasta ahí ,nos sentimos las reinas del mundo. Una vez que estamos dentro del probador, comienza la tortura, empezando por esas luces que te hacen recordar lo blanca que estas. Después, viene la prueba de oro ¿Entraré en ese pantalón?,¿Se notarán los flotadores? Te pruebas aquello que puedes, sales con un disjusto de muerte y diciendo me tengo que cortar el "pienso". Y terminas por comprar "prendas de consuelo", es decir, camisetas, zapatos o todo aquello que te haga sentirte bien.
Como he dicho anteriormente, la mujer que venden nuestros queridos diseñadores, no existe ni tampoco sus medidas. Además, toda la industria textil tendría que unificar las tallas, porque no es normal que tu tengas la 38 en Zara, la 40 en Mango, 42 en Breska.
Sería una buena idea que unificaran las tallas, así sabríamos a que atenernos y no saldríamos tan enfadadas. Al fin y al cabo, el tamaño si importan y si no que se lo digan a los hombres, ellos también se obsesionan por la medida de su mienbro.
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